Este trabajo nace de una experiencia real, la enfermedad de Coral, que transformó nuestra vida cotidiana. Sentí la necesidad de registrar ese proceso, no como un reportaje médico, sino como una forma de comprender cómo se vive la fragilidad desde dentro. La cámara se convirtió en una herramienta de acompañamiento y de memoria, un modo de nombrar lo que a veces no se puede decir.”